Virgen de Coromoto, peregrinación y liturgia

Basílica menos Santuario Nacional Virgen de Coromoto. Foto archivo.

Durante el mes de octubre los feligreses acuden a la mega caminata franciscana, que consiste en trasladarse en tumulto hacía el templo de peregrinación ubicado a 25 kilómetros de la ciudad de Guanare.

Yosmer Hernández

Redacción El Mangazo Web| Portuguesa, tierra de espantos y espantados, acoge en sus entrañas a Guanare, capital espiritual de Venezuela y región considerada como la “Atena de los llanos” debido a los frecuentes espacios culturales que circundan por las avenidas de esta localidad urbana, que nos presentó un increíble capitulo feligrés al revelarnos los sorprendentes trazos que dibujan a la Virgen de Coromoto. 

Cuenta la leyenda, que la “bella señora” con su hijo en el regazo apareció en una quebrada y deslumbró los ojos y el pensamiento del Cacique Coromoto. La encantadora voz de una mujer desconocida invitó al aborigen y su mujer a que fueran donde “los bancos” para que recibieran “el bautismo” y de esta peculiar manera poder ascender al cielo.

Capilla interna que alude a la aparición. Foto archivo.

El español Juan Sánchez, un propietario de tierras guanareñas, escuchó el relato del líder de los Cospes y le dijo que se alistará porque en ocho días la tribu recibiría el agua de la bendición, cuando él regresara de El Tocuyo. Entonces, pasado el tiempo indicado, Sánchez los condujo a un ángulo formado por los ríos Guanaguanare y Tucupio’ alocución emitida por los aborígenes, y con la legitimación de las autoridades los integrantes de aquel tumulto de salvajes recibieron el bautismo, menos el Cacique, que reconoció que en la selva sólo él era el amo de tanta inmensidad bravía, pero ahora, al igual que sus súbditos pasaría a ser un subordinado de los blancos, que trabajaría en las tierras del español bautista.

El día en que escaparía de aquellas tierras colonizadas, para volver a la selva, la Virgen interfirió en su camino, retratando la noche de aquel sábado 8 de septiembre de 1652 con un dramatismo litúrgico que muchos años después, se recordaría para siempre, la aparición en el bohío y la ofensiva de Coromoto, que apuntaba con su flecha a la “bella mujer”, quien no hizo más que acercarse al aborigen acompañado de su mujer, cuñada y sobrino; en la suspicacia bravía el salvaje intentó increparle y la “bella mujer” desapareció, y fue entonces cuando María Virgen dejó su efigie en la mano del indígena. La guardó, pero sus más íntimos deseos apostaban por la destrucción del trozo de pergamino.

El pequeño sobrino del Cacique fue en búsqueda de Juan Sánchez para contarle lo que había sucedido ante la segunda aparición de la mujer que años más tarde fue considerada la Patrona de Portuguesa; entonces, el español acudió al bohío de Coromoto y salvó la imagen que hoy está expuesta como relicario sacramental del Santuario Nacional Virgen de Coromoto. Sólo agonizando por una picadura de serpiente el indígena aceptó ser bautizado por un barinés, que pasaba por el lugar del suceso y sirvió de apoyo para que el salvaje optara por confesarse.

Relicario que acoge la efigie dejada en las manos del Cacique. Foto archivo.

Modernidad y clasismo

El espacio cultural quedó presideñado por los moradores del tiempo y para el año 1980 iniciaron los trabajos de construcción del templo de devoción, con un plan arquitectónico elaborado hacía ya cinco años atrás por Erasmo Calvani, un caraqueño que nace en 1915 y años más tarde, realiza estudios universitarios en Suiza donde cursa un año de matemáticas y en Bruselas en la Escuela Superior de Arquitectura San Lucas, donde se hace académico.

A pesar de las interrupciones habidas, un 7 de enero de 1996 fue inaugurado el templo votivo que años más tarde, un 20 de octubre del 2007 fue denominado por el Papa Benedicto XVI como Basílica menor. En la actualidad, los horarios de misa están comprendidos tal cual como el estándar, hay espacios del recinto cultural que no funcional debidamente porque no cuentan con la limpieza y el mantenimiento adecuado por parte de los efectivos correspondientes.

Los seminaristas cuentan que las sacerdotisas y hermanas de caridad que conforman los dos conventos que habitan en las cercanías al templo votivo, mantienen relaciones sacerdotales de tipo feligrés con los Eclesiastés del Santuario Nacional a la hora de practicar las actividades de devoción, debido a que la leyenda popular cuenta que en uno de los conventos de hermanas, está habitado por devotas que son un poco hurañas que “nunca salen de su hogar”, sin embargo, aclaran que no son más que monjas que tienen como filosofía de vida la soledad y la congregación.

Vista panorámica desde el décimo piso del templo. Foto archivo.

Centenares de guanareños y venezolanos mantienen su fe en la deidad; un salón de ofrendas lo demuestra, porque en él se alojan las dedicatorias que alguna vez hicieron todos aquellos devotos una vez les fue cumplida sus peticiones, y como muestra de gratitud llevan desde flores amarillas hasta obras de artes realizadas en favor de la fuerza de la Patrona.

De esta manera, concluimos un capitulo turístico en “El Granero de Venezuela”, si quieres visitar el Santuario Nacional Virgen de Coromoto, no olvides que como buen aventurero y explorador deberás conservas los espacios y las áreas verdes, porque la naturaleza es la expresión máxima de la perfección.

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