La banalidad de la cultura

Una investigación desarrollada por expertos reveló a través de la revista Proceedings de la Asociación de Geólogos, que huellas humanas  encontradas en Grecia podrían reescribir la historia de la evolución humana, por su data de al menos 5,7 millones de años.

Yosmer Hernández

Redacción El Mangazo Web| En el año 2014, la empresa de sondeos Gallup pudo obtener que  42% de los estadounidenses piensan que Dios creó la humanidad hace 10.000 años, mientras que sólo un 19% cree en la teoría de la evolución, sin embargo, cuatro billones de años y giros evolutivos no han bastado para determinar, ¿cuál es el origen del malestar en la cultura?

   Por eso, filósofos y psicólogos, médicos y científicos, han puesto en práctica sus teorías y conocimientos para responder la cuestión sociológica, por un lado Nietzsche, filólogo académico y filósofo ordinario pensó que: lo dionisiaco o relacionado con los placeres, la liberación de la esencia del hombre, sin mirar la moral, forman parte de la fabulosa aventura de exploración del sujeto, aunque indudablemente un malestar para los teólogos y los sistemas estructuralistas.

     Freud habló de sofocación de lo primitivo del hombre, la represión de instintos, reprimir el instinto sexual, porque del sexo nace la variación y, sin duda moralista alguna éste método era la determinación más sensata de contrarrestar el malestar en la cultura, como antítesis a la idea de actividad y voluntad de Nietzsche.

     Sin embargo, años antes, Marx cuestionó el cogito cartesiano, porque el pensamiento y la sociedad burguesa sólo maniatan a los hombres. De éste prejuicio nació la interrogante: Por qué Descartes habla de un cogito que no es más que una cultura de imposición para que los hombres puedan construir la civilización.

     Ernest Mayr (biólogo contemporáneo), logró confirmar que de las 50.000 millones de especies estudiadas, sólo una pudo demostrar poseer la inteligencia necesaria para formar una civilización y, ésta es la misma de la que desciende el hombre. Además de haber estimado el periodo de vida de una especie en 100.000 años.

     Ésta cifra ha revelado que durante la evolución, tanto del hombre y el mundo, la aniquilación y la catástrofe prevalecen como principios sustantivos de una tácita constitución mundial y, varios siglos después de grandes figuras del intelectualismo, persiste el malestar en la cultura. El hombre es una especie que logró sobrevivir a la supremacía de los dinosaurios, ese “error biológico” –según científicos- que de repetir su escenario de reproducción genética, podría ser devorado por un feroz reptil y simplemente no haber existido.

     Algunos científicos afirman que el hombre no es un “error biológico”, mientras que otros asumen posturas filosóficas, pero la verdad teológica sólo los bíblicos la poseen, aunque sin precaverse de que el asunto de la mayoría no implica mayor certeza que la minoría, y que la estadística es la única opinión que se basa de números para sustentarse a través de la intelectualidad gremial.

     La evolución de las sociedades es un auge indetenible, aunque las sombras del origen de la humanidad no han sido vencidas aún con varias décadas encima, como tampoco se logra darle muerte a los malestares más prolíferos de la cultura de las diferentes civilizaciones de la geopolítica, que trascienden de la mecánica clásica al cuánto y el estudio de la genética.

 

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