Alirio Díaz, el barquisimetano universal

Fue uno de los más significativos guitarristas de Venezuela y el mundo, por dominar la guitarra clásica del siglo XX. Llevando a lo alto el nombre del país, para interpretar los más sentidos temas del pentagrama popular venezolano y las más elevadas melodías de la música académica europea.

Redacción El Mangazo Web| Díaz nació en el seno de una familia campesina, el 12 de noviembre de 1923, en el caserío La Candelaria, cerca de Carora, estado Lara. Siendo pequeño descubrió su aptitud musical por uno de los grandes intelectuales venezolanos de ese siglo, el periodista y luchador social, Cecilio “Chío” Zubillaga Perera.

“Una de mis principales satisfacciones es el hecho de que mi nombre ha ido por el mundo aliado al de mi país. Creo que fui el primer músico venezolano que difundió nuestra música, tanto así que hoy en día Lauro, Sojo, Carreño, las cosas que yo he arreglado de música popular venezolana, circulan por el mundo porque está publicado, está grabado y lo enseñan en los cursos”. La escritora Milagros Socorro recogió una cita del maestro en donde expresa su arraigo e identidad para con la música venezolana.

Cuando llego a Caracas comenzó a recibir las enseñanzas de maestros como Pedro Ramos, Juan Bautista Plaza, Raúl Borges y Vicente Emilio Sojo; por lo que a través de recitales públicos se dio a conocer como un brillante guitarrista en el ámbito nacional. 

En 1950 su carrera artística se transformó, logrando un premio extraordinario otorgado sólo a los más destacados virtuosos del país por parte del Ministerio de Educación de Venezuela. Posteriormente, ocurren sus primeras presentaciones en la Biblioteca Nacional de Caracas y, tiempo después, en los Ateneos de Valencia, Barquisimeto y Trujillo.

Trayectoria en Europa

El gobierno venezolano le concede una beca para continuar estudios en Madrid, España, con el profesor Regino Sainz de la Maza y es justamente en 1950 cuando ofrece su primer concierto en Europa.

Otro paso relevante fue su entrada a la Accademia Musicale Chigiana en Siena, Italia, para seguir preparándose con quien era el guitarrista más relevante del orbe, Andrés Segovia. El maestro quedó muy impresionado con la técnica de Díaz y su amplio repertorio. Ya para 1954, Alirio era asistente de Segovia, lo que se tradujo en presentaciones en las más afamadas salas de Europa.

Fue a varias partes del mundo como solista y acompañado por grupos sinfónicos bajo la dirección de reconocidos directores, como Celibidache, Stokowsky, Estévez, Kostelanez y Frubek.

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